La nariz de la Hardcore OG no miente: estamos ante algo clásico, crudo, de los que no aparentan. Tierra húmeda en primer plano, seguida de una oleada amaderada que recuerda al cedro y al sándalo. Un toque especiado cosquillea las fosas nasales (pimienta negra, hierbas secas) antes de un fondo pesado y resinoso que perdura. Sin notas dulces, sin frutas exóticas. Solo un perfil aromático denso, honesto, que asume su lado indica puro y duro. Mirceno al frente, cariofileno de apoyo, pineno de remate.