En cuanto rompes el bloque, los aromas se instalan: terrosos profundos, notas amaderadas oscuras, un toque especiado que recuerda a las resinas old school sin pasarse. En boca, el Tommy Shelby OG despliega un hash intenso y redondo, con un final largo y persistente que se pega al paladar. Nada agresivo, todo anclado: es el tipo de perfil que te recuerda por qué el hash tiene una cultura propia. El terpeno principal aquí es el mirceno, secundado por cariofileno y humuleno: terroso, especiado, profundo.